Julia Carricart

Desde el primer momento participamos en las construcciones en familia: esto se convirtió para nosotros en un gran compromiso de vida. Por un lado ayudar a familias concretas y trabajar en equipo nos enseñó que cuando nos proponemos y soñamos un fin común todo es posible. Por otro lado, como padres queremos que nuestros hijos crezcan aprendiendo desde la experiencia concreta que todas las personas somos iguales. Sentimos la responsabilidad de mostrarles nosotros mismos el camino de la solidaridad y el compromiso social. Un buen testimonio para ellos vale más que mil discursos.

Julia CarricartProfesora de Educaciòn fìsica, 41 años
Pilar Crespo Montes

La noche anterior pensaba si había hecho bien en anotarme… estoy embarazada y no sabia cuánto iba a poder ayudar. Pero siempre tenemos algo que dar, siempre podemos ser útiles. Y me encantó cómo nos recibió la familia, la sonrisa de los chiquitos y la predisposición de los adultos. Mi bebito y yo nos llevamos una INOLVIDABLE experiencia.

Pilar Crespo MontesArquitecta, 25 años
Pilar Filgueira

Para mí, el Módulo significó salir de la comodidad del lugar de espectadora pasiva y lejana, para poder conocer y ocuparme, dentro de mis posibilidades y límites, de una realidad que nos toca muy de cerca. Fue pasar dos días trabajando con amigos y con una familia, aprendiendo muchas cosas, algunas tangibles y otras no tanto. Fue decir “acá estoy”, entregar lo poco que tenía para aportar y ver como eso se potenciaba. Fue acercarme, conocer, hacer y recibir.

Pilar FilgueiraEstudiante de Psicología, 26 años
Verónica López

Participar de Módulo Sanitario fue una experiencia reconfortante al alma. Un alma inquieta dispuesta a seguir sumando. Sumando tiempo, esfuerzo y compromiso a los que más necesitan.

Verónica LópezArquitecta, 40 años
Gabriela Rosales

Nada me hace más feliz que los abrazos de los nenes, las lágrimas de emoción de sus papás agradecidos, y la calidad del equipo humano que trabaja, con tanto esfuerzo y con el solo interés de llevar dignidad a cada familia que lo necesita. Eso justifica mi tiempo, mi cansancio y materializa las ganas de ayudar, poniendo el corazón al servicio de los demás. Me llena el alma ser parte del Equipo Social del MS. La primera vez que vi trabajar a los chicos de la Fundación, pensé: ¿Quién dijo que todo está perdido? Ellos vienen a ofrecer su corazón. Y ahora, yo también.

Gabriela RosalesLic. en Relaciones Públicas, 50 años
Ignacio Bulgheroni

Para mí el MS es un lugar donde al principio cuesta dar el primer paso y requiere la resignación de algunos planes personales, pero cuando uno se da cuenta dónde está, la calidad humana de las personas que acompañan el proyecto, y comienza a ver sonrisas dibujadas  en caritas embarradas, lágrimas de emoción, la emoción más genuina, esa que no se puede esconder y que grita a los cuatro vientos la palabra “dignidad”, comienza a entender de lo que se trata esto y el mimo al corazón es tan grande como la motivación que genera.

Ignacio BulgheroniPublicista, 27 años
Pedro Guevara

Ayudar a construir el MS me hizo ver que hay una realidad diferente cerca de mi casa, y comprender que uno puede ser un instrumento para tratar de cambiarla.

Pedro GuevaraEstudiante de Periodismo, 22 años
Valentina Garciarena

Dedicar un fin de semana a esta gran obra llevada a cabo por amigos fue increíble. Una experiencia de crecimiento personal inmensa. Tanto que damos, pero tanto más recibimos… sentir que el tiempo y el esfuerzo dedicados significa muchísimo para una familia, para poder vivir más dignamente. Es ver la realidad que nos rodea y hacerse cargo, con optimismo, alegría y buena voluntad.

Valentina GarciarenaArquitecta, 27 años
Bautista Bourdieu

Tuve la oportunidad de ir a dar una mano el fin de semana de junio y fue una experiencia lindísima. Se trabajó, se construyó y, no menos importante, se compartió un momento espectacular con la gente de Ingeniero Allan, que nos recibió con mucha calidez y alegría.

Bautista BourdieuEmpresario, 26 años
Manuel Bavio

Mi experiencia en el Módulo fue estar embarrado, bajo la lluvia, pasar frío, sentir cansancio y darme cuenta que al final del día eso no importó. Fue mucho mayor la alegría que sentí  por cambiar la realidad de una familia que el cansancio, el frío o el barro. Sacrificar la comodidad de un fin de semana valió la pena. En el compartir y en el ponerme al servicio del otro, me llevo mucho más de lo que pude haber dejado.

Manuel BavioIngeniero Agrónomo, 27 años
Guadalupe Sacheri

El fin de semana en el Módulo es ver con nuestros propios ojos la realidad muy dura en la cual viven millones de familias. Nadie tiene la posibilidad de elegir dónde nace. Por eso, una vez que conocemos esa situación, no podemos hacer otra cosa más que intentar que estas familias vivan un poco mejor.

Guadalupe SacheriAbogada, 27 años
Felicitas Irazusta

Durante el fin de semana junto al Módulo Sanitario me encontré con un equipo de trabajo profundamente apasionado, con una fuerte convicción de que una transformación es posible, y con un gran sentido de la responsabilidad frente a la desigualdad social. En sus construcciones dan una respuesta concreta frente a la vida de los más pobres, que golpea y necesita ser escuchada. Un equipo que escucha y sale al encuentro logrando que cada vez más familias vivan de manera más digna.

Felicitas IrazustaPsicóloga, 27 años
Patricia Spinelli

Me enorgullece el amor y el empeño que todos estos jóvenes le dedican a esta gente para que puedan estar mejor, y con algo elemental como es poder vivir con baño y cocina. A su vez, me emociona hasta las lágrimas ver el agradecimiento y felicidad que le produce a aquellos que lo reciben. Ojalá se sumen más  voluntades y que estas necesidades desaparezcan de mi país. Fue hermoso colaborar , aunque sea con un pequeño granito de arena.

Patricia SpinelliEmpresaria, 56 años